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nanoGUNE - donde lo pequeño se hace grande

Donostia es también investigación puntera en nanociencia y nanotecnología. No es una casualidad. Es una realidad que responde a una apuesta valiente y de futuro que debería seguir manteniéndose en el tiempo. Nuestra sociedad, a través de sus instituciones, ha tenido claro que el desarrollo del País Vasco debe ir de la mano de la innovación y ha apostado de forma inequívoca por seguir esta senda. Donostia, con tres campus universitarios, numerosos centros de investigación y un parque tecnológico vivero de empresas de base tecnológica, cuenta con un enorme potencial para destacarse a nivel internacional como ciudad de ciencia, tecnología e innovación.

Los avances en nanociencia y nanotecnología ocupan hoy en día un lugar central en el desarrollo de nuestra sociedad. Si bien cada vez nos encontramos con mayor frecuencia con los términos nanociencia y nanotecnología, estos términos aún se suelen asociar a desarrollos tecnológicos avanzados que, en el día a día, quedan fuera de nuestro alcance o incluso del de nuestro tejido industrial. ¡Nada más lejos de la realidad! Utilizando la nanotecnología estamos ya consiguiendo que los materiales sean más resistentes, más ligeros, más duraderos, más reactivos o mejores conductores. La nanotecnología está ya en nuestras vidas. Utilizamos ordenadores más rápidos, más pequeños y más potentes que consumen cada vez menos energía y contamos ya con equipos de diagnóstico médico más precisos y funcionales, todo ello gracias a la nanotecnología. Estos son solo algunos de los muchos ejemplos de lo que la nanotecnología puede o podrá hacer por nosotros.

Desde nuestro inicio, en 2009, en nanoGUNE hemos trabajado intensamente con el objetivo de construir un centro de investigación y una infraestructura que combinen investigación puntera en nanociencia y nanotecnología con actividades específicas de investigación industrial y desarrollo experimental orientadas a aprovechar en todo momento las oportunidades que se nos presenten por el camino. Durante estos diez años hemos conseguido forjar un gran equipo de trabajo con investigadores provenientes de 25 países de todo el mundo y profesionales que dan soporte al equipo investigador y ofrecen servicios a empresas y a toda la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación y, además, hemos fundado cinco empresas de base tecnológica, todo ello para favorecer el progreso de la nanotecnología en el País Vasco y en todo el mundo.

El País Vasco cuenta con una sólida tradición industrial que es ya una referencia en Europa. En el marco del Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación (PCTI) Euskadi 2020 y su Estrategia de Especialización Inteligente en Investigación e Innovación (RIS3, por sus siglas en inglés) se apuesta por la fabricación avanzada, la energía y la salud. El despliegue de esta estrategia cuenta con herramientas adecuadas como, por ejemplo, políticas de clúster promovidas por la Sociedad Vasca para la Transformación Competitiva (SPRI) y los Centros de Innovación Empresarial de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. En este contexto, nanoGUNE apuesta por incorporar transversalmente la nanotecnología en sectores industriales muy diversos: salud, electrónica, alimentación, automoción, aeronáutica, textil, nuevos materiales y bioplásticos. El gran reto es ahora ser capaces de consolidar una colaboración fluida con la industria que satisfaga las necesidades del presente y nos garantice la competitividad del futuro.

Otro reto importante, y al que alude también José Miguel Ayerza en este mismo blog, es el de la captación y retención de talento. Donostia cuenta ya con unos 5 000 profesionales trabajando en el ámbito de la ciencia y la tecnología, cifra que debería seguir creciendo en la próxima década, ya que al número de investigadores que trabajan en la universidad, los centros de investigación y los centros tecnológicos se deberían sumar los profesionales que se vayan incorporando a nuestras empresas en la medida en la que estas sigan avanzando en un proceso de renovación industrial.

Necesitamos, por lo tanto, una buena cantera de profesionales en diversos ámbitos de la ciencia y la tecnología que cuenten con capacidades transversales y sean capaces de satisfacer las necesidades de nuestro tejido industrial, y necesitamos, asimismo, atraer talento extranjero proveniente de centros neurálgicos de la ciencia y la tecnología. ¿Qué debemos hacer para que nuestros profesionales se queden y los de fuera quieran venir o, al menos, para que los que se van no sean más que los que vienen? Tendremos que ofrecer visión de futuro, solidez en nuestras estrategias y credibilidad en nuestras promesas. Tendremos que garantizar, asimismo, que la calidad de vida en Donostia sea comparable a la de las ciudades europeas más atractivas, con buenos servicios sanitarios, buenos centros de enseñanza, una buena oferta deportiva y cultural, sistemas de integración que permitan participar activamente en la vida pública, y un acceso digno a la vivienda.

En nuestro empeño por ser pioneros, por descubrir nuevos mundos, por ser los primeros en explorar determinados nichos que nos ofrecen la nanociencia y nanotecnología, debemos seguir explorando esos caminos cuyo destino es aún desconocido e inimaginable. Tenemos que estar ahí, en primera línea. El nuestro es un pequeño centro, nanoGUNE, en un pequeño país; la nuestra es una pequeña ciudad, Donostia, en un mundo globalizado. No debemos cejar, no obstante, en la búsqueda de la innovación, convencidos de que siempre encontraremos un nicho en el que podamos ofrecer algo diferente. Ese es el gran reto de lo pequeño.

 

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