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Talento y Empleo, el Reto.

Entre los retos que los próximos años va a tener que afrontar Donostia/ San Sebastián el del talento y el empleo será clave ya que las cotas de bienestar y riqueza social que hemos alcanzado se deben a las personas y su talento, nuestra verdadera fuente de riqueza. Son las personas las que innovan, crean, producen, venden, consumen y disfrutan de su ocio, con el impacto económico que todo ello genera. El talento, atraerlo, mantenerlo y generarlo será pues uno de los principales retos de los próximos años para la ciudad. En el futuro, como hoy, seremos lo que sea el talento de nuestras personas.

 

Para abordar dicha cuestión parto de la consideración de al menos tres factores clave: la evolución demográfica, la complejidad del mundo global y los nuevos valores de nuestra juventud.

¿Qué dicen las previsiones demográficas en relación a las personas en edad de trabajar que habrá en 2031 en Gipuzkoa?. Que seremos 30.000 menos, un 8 % menos que en 2008, año en el que empezó el declive demográfico.

En Gipuzkoa entre 2008 y 2017 la población en edad de trabajar 16-64, bajó en 21.000 personas, un 5 % menos, pasando del 65,3 % al 60,6 % del total de la población. En los próximos años, del 2017 al 2031, bajará en  otras 9.500 personas, un - 3 %, pasando del 60,6 % al 57 %. Resumiendo, en 2031, tendremos 30.000 personas menos en edad de trabajar que en 2008. 

Además las empresas, que es donde tienen su empleo el 85 % de los guipuzcoanos que trabajan, tienen dificultades para encontrar personas con el perfil adecuado que respondan a las necesidades de empleo que tienen. Es una realidad cada vez más acuciante y que afecta no sólo a Gipuzkoa sino a la mayoría de las economías desarrolladas.

De hecho, según una reciente encuesta que hemos hecho en Adegi, el principal factor de preocupación de las empresas, es la dificultad para contratar personal cualificado, sobre todo perfiles técnicos, hasta el punto de que un tercio ha dejado de realizar alguna contratación por no encontrar personas adecuadas. Cada vez son más las empresas que tienen mercado y clientes, pero les faltan  personas con las que desarrollar el proyecto.

En segundo lugar, nos encontramos con la complejidad del mundo global. Hemos pasado de un entorno en el que las empresas competían en un entorno local y estable, a  un entorno global complejo, disruptivo, aceleradamente dinámico y cambiante, con nuevos modelos de organización, donde se requieren perfiles basados en la flexibilidad, el trabajo en equipo, las capacidad de adaptación, la autonomía, la polivalencia, la empatía, la visión internacional etc.

 

El tercer lugar, la juventud ha cambiado de paradigma y se inspira en otros valores. Les atraen proyectos empresariales innovadores, con proyección internacional, que les trascienden, que se plantean retos globales, que les permite conciliar la vida personal y laboral, que aporten socialmente a las comunidades en las que viven, que sean flexibles, que comporten una experiencia enriquecedora y que, obviamente, les permitan construir el proyecto vital que anhelan ver hecho realidad.

Descrito el reto y los factores principales que influyen en el mismo ¿cómo y qué deberíamos hacer para afrontarlo?. Para responder a esta pregunta me van a permitir que comparta algunas reflexiones que quieren ser un grano de arena en el trabajo que tenemos que hacer para encontrar las respuestas que buscamos y que sin duda habrán de ser fruto del trabajo conjunto, de las miradas diversas y de conversaciones entre todos los que quieran aportar en esta materia.

En primer lugar, para mantener y atraer el talento tenemos que hacer atractivas nuestras empresas. Éstas deberían ser un proyecto compartido, donde todos reman juntos hacia un objetivo común, con altas dosis de comunicación interna, transparencia y participación, compartiendo además unos valores de base y los resultados del esfuerzo.

Es la transformación cultural que están acometiendo muchas empresas de Gipuzkoa, (la nueva cultura de empresa que está impulsando Adegi) cuya representación, la mejor metáfora es, la trainera. Como sabemos la trainera se adapta a las condiciones cambiantes, sus miembros se esfuerzan e implican al máximo  individualmente, confían en el compañero o la compañera y comparten el resultado final del equipo. Soy un convencido de que al talento le atraen proyectos de empresa que practican esta cultura, ya que dan lugar a organizaciones innovadoras, capaces de crear contextos inspiradores y creativos, de aprendizaje continuo y que fomentan el intraemprendimiento, además del desarrollo personal.

En segundo lugar, hoy en día las ventajas competitivas se sostienen de forma creciente en dimensiones intangibles: I+D, creación de marca, nuevas experiencias de usuario, diseño de producto, despliegue de nuevas fórmulas organizativas y estilos de liderazgo, o modelos de negocio disruptivos. Dimensiones intensivas en talento humano.

 

Para atraerlo y mantenerlo tenemos que hacer de Gipuzkoa y Donostia/ San Sebastián un territorio que sea atractivo para trabajar y vivir. Contamos con un tejido empresarial potente, avanzado, de alto nivel tecnológico y abierto al mundo. Con un ecosistema que favorece el emprendimiento. Con una calidad de vida y atractivos turísticos de los que nuestra ciudad es un ejemplo señero. Pero hay cosas que todavía podemos hacer pensando en aquellos que quieren venir de otros lugares del mundo a trabajar: un reto es el de la vivienda, otro es la acogida de las familias de las personas que vienen a nuestra ciudad, en especial en el ámbito de la educación, dado que muchas veces buscan colegios internacionales en los que escolarizar, a sus hijas e hijos, así como la gestión del plurilingüismo. Tenemos un atractivo reto que requiere de trabajo e ideas inspiradoras para dar una adecuada respuesta a todo ello.

En tercer lugar, si mantener y atraer talento es un reto clave no lo es menos el que supone generarlo. Para ello creo que es fundamental orientar a nuestra juventud hacia las necesidades presentes y futuras de las empresas, impulsando el alineamiento de su formación con la realidad empresarial. Asimismo tenemos que trabajar para atraer a los estudiantes, especialmente a las mujeres, para que orienten sus estudios a los campos de Stem (ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas). Somos y queremos ser un país industrial puntero, y ello no será posible mantenerlo en el medio plazo si no logramos atraer a la juventud al estudio de estos ámbitos de conocimiento.

Los países más avanzados del mundo lo son porque tienen sectores industriales potentes, con una gran capacidad de multiplicar y generar actividad en otros sectores y porque es en el sector industrial donde se pagan los mejores salarios.

Donostia debe seguir reforzando su papel de suministrador de servicios avanzados a la industria, de ahí que el reto de impulsar vocaciones industriales entre nuestros jóvenes debería estar entre una de las prioridades.

Además, debemos seguir apostando por la formación dual, así como recualificar a las personas en desempleo para favorecer su reincorporación al mercado laboral, entre otras tareas.

El espacio acaba y debo concluir. Atraer, retener y generar talento será como he dicho al principio uno de los principales retos de la ciudad, porque de él depende una parte significativa de nuestro futuro. Para superarlo necesitamos una ciudad atractiva con las infraestructuras y los medios adecuados para acoger a nuevas personas y con empresas gestionadas en base a los principios de la nueva cultura de empresa, que tengan desarrollada una estrategia de colaboración, y sean atractivas para el talento. Junto con ello es clave y debemos potenciar, la interrelación entre empresas, sistema educativo, instituciones, familias y sociedad. De lo que hagamos dependerá en gran parte el futuro de nuestro tejido empresarial y el bienestar de nuestra ciudad y del territorio. Rememos entonces todos juntos en la misma dirección.

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