Entrevistas

Hay que suplir las carencias tomando la iniciativa y poniendo en marcha nuevos proyectos

Xabier de la Maza

Fundador de The Glutton Club, lasalsera.net

Es emprendedor a tiempo completo. Xabier de la Maza (Donostia, 1983),  licenciado en Administración y Dirección de Empresas, combina pasión, trabajo, visión y muchas horas de iphone, portátil, redes sociales etc.

Colabora con diversos medios de comunicación desde prensa escrita a radio y televisión y algunos le definen como “agitador de la ciudad”.

Nosotros creemos que, junto al movimiento PIRATAK, De la Maza ha sido el personaje del pasado verano. Está detrás de The Loaf in a Box, Musika Parkean, Pintxos&Blogs, The Glutton Club, 365cities.org y más recientemente Pantori.es.

Forma parte del grupo de “inquietos” que fomentan una nueva forma de hacer ocio en la ciudad. Una fórmula que no pasa necesariamente por las entidades públicas. Es la ciudadanía de a pie quien toma el timón.

-Nos hemos atrevido a definirte como “el personaje donostiarra del verano”, y nuestros lectores, enseguida entenderán porqué.

¿En cuántos proyectos, saraos, iniciativas etc. has participado de manera directa o indirecta en los últimos meses?

(Risas) Vamos a ir por proyectos, desde 2008 estamos desarrollando actividad empresarial. Actualmente tenemos dos empresas: Delinfunart, que es una consultora de marketing estratégico para el primer sector y, en 2012 hemos constituido, en Innogune Garate, de la Universidad de Deusto, La Salsera. Una empresa transmedia en la que desarrollamos proyectos muy experimentales para nosotros mismos o para terceros y, en cualquier sector.

Luego está The Glutton Club, una asociación sin ánimo de lucro que lo que intenta es fomentar la gastronomía a través de actividades y con una comunicación orientada sobre todo a gente con un mínimo de interés por la gastronomía en el que no se dan las cosas por sabidas. Y esto permite llevar a cabo actividades muy divulgativas.

Comenzó en San Sebastián, y a día de hoy, tenemos actividades en Barcelona y Bilbao.

Tenemos relación con la Universidad de Deusto y abarcamos un público que va desde el universitario, hasta el de 40-45 años.

Y las claves de The Glutton Club han sido cambiar el producto-evento,  cambiar la comunicación, cambiar el precio y también su distribución. Internet es un punto central.

Pero este año, nuestro principal proyecto ha sido The Loaf in a Box, una panadería temporal, ubicada en frente de la estación de Renfe, al lado del río Urumea. Una iniciativa que ha salido adelante con la implicación de la Oficina 2016 y el proyecto TES, Tecno-Emotional Spaces, que se han ocupado de la gestión del suelo público y la burocracia que todo ello lleva.

La financiación de The Loaf ha sido 100% privada, siendo a cargo de La Salsera, en un tercio y, a cargo de empresas industriales del entorno, los dos tercios restantes.

Lo curioso del proyecto es que siendo una iniciativa artesana, pequeña, innovadora, diferente, el apoyo económico haya venido de empresas industriales.

Básicamente, The Loaf, ha sido un experimento de la mano de Dan Lepard que es uno de los mejores panaderos del mundo (columnista de The Guardian, escritor de BBC Food, consultor para las marcas de supermercados Sainsbury y Tesco…), una eminencia. Y, en definitiva, se trata de la cristalización de un proyecto en torno a la divulgación del pan, en el que nosotros llevamos tiempo trabajando, desde 2008, y que supone una prueba antes de meternos en mayores inversiones.

The Loaf, ha tenido tres patas esenciales, hacer y vender pan, conocimiento y formación, y comunicación.

Desde luego, ha sido un verano intenso porque se han sobrepasado todas las expectativas que teníamos.

¿Cuál crees que ha sido la clave de este éxito tan rotundo?

 

Se ha convertido en una plaza, un punto de encuentro y una zona de  intercambio. Donde la gente se ha encontrado por interés mutuo. Por The Loaf ha pasado  profesionales,  gente que andaba por allí,  gourmets,  gente que ha repetido, gente que ha venido de otras zonas de España expresamente a The Loaf etc.

Otra actividad más, Pintxos&Blogs, cuarta temporada. Es un beers&blogs a la donostiarra. Es una tertulia temática que se hace durante diez meses, de septiembre a

julio. No es necesario que la gente que vaya a participar tenga blog, pero lo que es fundamental es que internet ha supuesto un punto de encuentro para gente de Donosti y de Gipuzkoa.

En las cuatro temporadas que llevamos se han tocado temas desde ciencia y tecnología, arquitectura, economía, humor, educación, pobreza y cooperación, gestión de proyectos culturales, deporte, comercio electrónico…

La misión de los invitados consiste en dinamizar la tertulia, lanzar unas ideas y que luego se comparta con los 30 ó 40 participantes que normalmente es el número de gente que viene a Pintxos&Blogs.  La gente inscrita se paga la cena, 15 euros y va todo íntegramente para el restaurante. Siempre se ha pretendido mantener que la gente va a pasar una tarde-noche de tertulia que le apetece.

Y más cosas este año, Musika Parkean, Pantori.es…

-Hablemos de Musika Parkean. En 2012 se ha celebrado la segunda edición y su consolidación es clara.

Es un festival que se desarrolla durante seis meses, en seis parques de la ciudad, y ya este año no han sido seis conciertos sino más, hemos cambiado formatos, y hemos ido metiendo danza, también, con una prueba de swing, en el Palacio Miramar etc.

Llegamos ya a un punto de consolidación donde, por ejemplo, Musika Parkean del Palacio Miramar reunió a 2500 personas.

Musika Parkean se basa en una idea muy sencilla: usemos de forma civilizada o demos  otro uso diferente a los espacios verdes de la ciudad.

Hay música en directo, y lo que se anima a la gente es a que se lleve su picnic y lo que se dinamiza en cada una de las citas son diferentes temas: de sándwiches, de bebidas, de cestas, manteles, vestidos y trajes de época…es un poco aprovechar la excusa para hacer algo diferente.

Y una vez más, al igual que ha pasado con The Loaf, los medios sociales e internet juegan un papel fundamental pero también los medios de comunicación tradicionales que se hacen eco de todas las actividades.  

-Uno de los últimos proyectos en el que participas es PANTORI.ES, ¿cómo nace este proyecto y cuáles son sus características?

Pantori, significa despena en japonés. Es un proyecto que lleva desarrollándose desde agosto pero nace o ve la luz pública el uno de octubre.

Pantori  es un proyecto en colaboración entre La Salsera y La Bici Roja.

La Bici Roja es la empresa que ha desarrollado deskontu.com y Dendatan. Está especializada en todo lo que es tecnología y comercio electrónico. Y desde La Salsera aportamos, por un lado, contactos (logrados a través de todos los proyectos que hemos llevado a cabo en  torno a la gastronomía) y por otro, un conocimiento de aproximación al mercado.

Pantori, en definitiva, es una web con una propuesta gastronómica diaria de lunes a viernes. Rastreamos todos los rincones de España en busca de productos artesanos y  de calidad. El incentivo de la compra a través de Pantori no es el descuento sino más bien el descubrimiento y la oportunidad de acceso, por un día, a un producto al que de otra forma no accederías.

La propuesta está en internet durante 24 horas y la compra a través de Pantori se hace directamente del productor al comprador.

Nosotros lo que hacemos es proyectar un producto a nivel nacional, desde San Sebastián, y en un campus centrado en las ciencias sociales. Lo cual, nos parece muy importante.

Normalmente el emprendimiento siempre se ha unido más a un carácter tecnológico. Por ello, creemos que es una muy buena noticia que en menos de un año, desde la inauguración de Innogune, se haya puesto en marcha este proyecto que une empresas del sector servicios con un campus de Ciencias Sociales, con proyección nacional y desde San Sebastián.

-¿Qué te sugiere la oferta de ocio donostiarra? ¿Y la forma que tenemos de divertirnos los/las donostiarras?

Yo creo que los donostiarras se divierten como buenamente pueden y como sucede en el resto de ciudades. Estoy totalmente en contra de decir que Donostia es una ciudad muerta. Creo, además, que todo el mundo se queja de sus ciudades.

Puede haber escasez en la oferta de algunos ámbitos, pues sí, siempre las hay,  como puede haber abundancia de otras. Pero eso a lo largo del tiempo se debería ir ajustando.

La gente muchas veces se queja y no sabe qué actividad/oferta de ocio hay en la ciudad. Por un parte, tenemos que aprender a que no todo puede estar en tu ciudad. No se puede pretender que las mejores producciones de ópera pasen por San Sebastián. Si quieres ver algo muy bueno tendrás que ir a Madrid, Barcelona, Londres o París. Aquí llegamos a lo que llegamos y tenemos muy buena calidad.

¿Tenemos que tener a los mejores artistas, estar especializados en música indie, tener siete días a la semana las mejores producciones teatrales? No lo creo, porque luego la gente tampoco va, no existe tal demanda y es la que es.

Y creo que lo que tiene Donosti es lo que la gente demanda. Y en caso de que alguien detecte que falta algo, le animo desde aquí, a qué se lance a poner en marcha ese proyecto.

Ese ha sido, claramente nuestro caso. Hemos puesto en marcha Pintxos&Blogs, Musika Parkean o The Glutton Club porque era algo que echábamos en falta en nuestra ciudad. En definitiva, hemos sido ciudadanos que echábamos de menos ésto, y que pudiendo pasarnos años quejándonos de que no había actividades gastronómicas, culturales…las hemos puesto en marcha.

Por eso, animo a que todo aquel que detecte una carencia y que  comparta esa queja entre iguales lance esos proyectos.

-“El valor es la persona” es una de las máximas jesuísticas que, creo, compartes. La estrategia de Donostia/San Sebastián 2020 apuesta por trabajar los valores como elemento fundamental en el futuro de nuestro territorio. ¿Cómo estamos, en tu opinión,  de valores?

Es una frase que suelo repetir muy a menudo porque entre otras cosas, los proyectos que hemos desarrollado, incluso los más pequeños los hemos desarrollado con personas. Lo bien o mal que salga el proyecto no depende tanto de variables técnicas, ni económicas, como de las ganas que pongamos los unos y los otros en el desarrollo de ese proyecto. El máximo exponente de esa máxima jesuística es que The Glutton Club, Pintxos&Blogs, Musika Parkean, The Loaf in a Box, son iniciativas que tienen éxito porque son proyectos que han juntado a gente. La gente, es la que lo ha hecho grande, porque detrás de los organizadores está lo que suelo llamar “una guardia pretoriana” de gente que te va chivando temas, te va dando contactos, que te facilita cosas, etc.

Vivimos un momento en el que por primera vez en la historia de la humanidad podemos hacer las cosas en positivo porque contamos con todos los recursos. Por los medios que tenemos, al menos en los países más desarrollados, podemos construir en positivo, no sobre una necesidad pura y dura de supervivencia sino en clave de construcción.

Sin embargo, al margen de lo que se puede hacer y se hace, si se nota que hay un  acomodamiento general. Digamos que la sociedad civil en general, tiende a asimilar los cambios lentamente. No solo asimilarlos sino que además, me parece, que estamos en una sociedad en la que los proyectos que asumen riesgos no tienen el respaldo social que deberían. Quizás este acomodamiento se explica porque en los últimos cien años no hemos tenido una sociedad dinámica. Venimos de un siglo XIX  de golpes militares, constantes cambios de gobierno, una guerra civil y cuarenta años de dictadura. No tenemos  dos siglos de tradición democrática donde el protagonista haya sido el

pueblo o la sociedad. Y esto, unido al rápido crecimiento de los últimos veinte años, digamos que ha atontado a la sociedad.

Lo que se necesita es emitir el mensaje de que hay gente que está haciendo muchas cosas, de que se pueden hacer muchas más y que, tanto desde el nivel público como desde el nivel social, quizás lo mejor que se puede hacer, además de apoyarlas, es no estorbar.

-Por terminar, ¿qué le pide al futuro en el terreno personal/profesional y también en la escala de ciudad/barrio en la que vive?

Pido asumir riesgos derivados del potencial que tiene la ciudad.

La ciudad tiene unos activos que están parados o que están infrautilizados, tanto los físicos (infraestructuras) como los intangibles.

Teniendo esos puntos fuertes hay que atreverse y dar un espaldarazo a ese potencial. Aprovechar la situación de crisis  actual, para replantearnos nuevos escenarios y atacarlos.

Lo que le pido al futuro es que la gente interiorice ese mensaje y obre en consecuencia, cuanto antes.

 

 

 

 

 

 

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