Entrevistas

Los edificios en sí mismos pueden convertirse en espacios urbanos

Alejandro Zaera Polo

Arquitecto

El prestigioso arquitecto Alejandro Zaera ha participado en el Foro de Ciudades Estratégicas organizado por el Ayuntamiento de San Sebastián en colaboración con el Plan Estratégico.

El motivo de su visita era exponer varios ejemplos de regeneración urbana en grandes ciudades como Tokio, Nueva York o Londres. Es partidario de buscar soluciones que se integren perfectamente en el espacio urbano y de utilizar la tecnología de la comunicación en los edificios. No descarta estudiar San Sebastián a fondo para participar en alguno de sus grandes proyectos.

¿Cómo entiende Alejandro Zaera la arquitectura?

Los arquitectos de mi generación ya no somos utópicos, no decimos cómo tienen que ser las ciudades sin analizar, sin estudiar cada caso concreto. Somos arquitectos que trabajamos más pegados a la tierra, necesitamos esa relación con el público, con los poderes políticos y técnicos de las administraciones y con los medios empresariales. Yo siempre digo que los proyectos son como plantas, siempre hablo de crecer un proyecto más que ubicarlo sin más. Necesitas tener un proyecto preciso, casi un encargo, un foco para intentar analizar las cosas.

¿La arquitectura piensa más ahora en la planificación de las ciudades?

Sí, tenemos que tener en cuenta cuál puede ser la relación entre la arquitectura y la planificación urbana. La arquitectura tradicionalmente ha sido un contenedor, ahora tiene un valor importante para la ciudad como contenido específico. Tenemos que ser capaces de ver cómo, aparte de una visión más estratégica, la arquitectura como objeto puede entrar a formar parte en la construcción de la ciudad.

La arquitectura puede solucionar muchas cosas, no hay por qué entender siempre que los edificios ocupan espacio, los edificios en sí mismos pueden convertirse en espacios urbanos.

Ha realizado la terminal del puerto japonés de Yokohama e incluso fue finalista del concurso para la Zona 0 de Nueva York. Explíquenos esos proyectos.

En Tokio, nuestra intención más que hacer una terminal de ferrys era hacer un interface entre la Bahía y la Ciudad, que ayude a conectar con plataformas (barcos u otro tipo de servicio urbano). Empezamos este proyecto como un planteamiento urbano. Una terminal construye un espacio que finalmente es en sí mismo un trozo de ciudad, no es únicamente un edificio sino que es una parte fundamental de la ciudad, del espacio urbano. No es sin más una forma caprichosa.

La Zona 0 nos parecía interesante en términos de la relación entre la arquitectura dura y la comunicación de contenidos sociales o políticos. En un principio huimos de la parafernalia patriótica e ideamos un prototipo de edificio en altura, sin entrar en consideraciones de mensaje social o político. Nuestra intención era generar una idea que pueda servir para edificios de altura en el futuro utilizando la redundancia dentro del diseño estructural del edificio. Unos están apoyados sobre otros como símbolo de unión.

¿En qué otros proyectos están trabajando?

En Barcelona hemos creado un parque con Auditorios al borde del mar. Empezamos con la idea de generar una analogía o metáfora con las dunas, para intentar captar la imaginación del ciudadano. Otro proyecto en Barcelona es de un promotor privado. Lo hemos basado en las formas del popular tetris. La idea es un sistema abierto, nada cerrado, que se puede ir ajustando a medida que se va haciendo. Son una serie de oficinas de diferentes formas y tamaños, que se pueden adecuar a lo que se necesite en un determinado momento.

En Tenerife, trabajamos en el edificio que albergará el gobierno canario. Tiene la apariencia de un tronco de palmera, una piel rugosa que además protege del sol.

Y en Londres estamos presentando propuestas para realizar la Villa Olímpica. Es un antigua zona industrial, abandonada y deshabitada, con presencia de canales de agua. Sería el principal punto de comunicación si Inglaterra gana la titularidad Olímpica. Es un gran parque, con el estilo del paisajismo inglés y ahora estamos trabajando para que los ciudadanos entiendan las instalaciones olímpicas como flores.

Por lo que podemos apreciar sus edificios tratan siempre de comunicar algo.

Tratando de experimentar en otros proyectos nos damos cuenta de que podemos utilizar dos tipos de tecnologías: la del análisis, la construcción pura y dura, y la tecnología de la comunicación.

Estas tecnologías más duras se mezclan y las tecnologías de la comunicación se integran también en los proyectos arquitectónicos.

¿Qué echa en falta en San Sebastián? ¿Qué se puede mejorar?

Es una ciudad maravillosa, el problema de San Sebastián no creo que sea de imagen, de diseño arquitectónico. Lo que parece más urgente solucionar es la presión inmobiliaria en el centro de la ciudad, hay que sacar fuera esa presión de manera inteligente y eficaz.

No conozco bien la ciudad como para emitir juicios serios. Con 17 años venía al Festival de Jazz, pero hablo de hace más de 20 años y la ciudad ha cambiado mucho. Dar recetas en abstracto es imposible, no podemos decir: las ciudades tienen que ser así..., tenemos que analizar con precisión para preparar la mejor arquitectura posible.

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