Entrevistas

San Sebastián es una ciudad demasiado cara para los jóvenes

Pedro Miguel Etxenike

Presidente del Consejo Social

Pedro Miguel Etxenike (Isaba, Navarra, 1950) es Catedrático de Física de la Materia Condensada y presidente del Consejo Social de la ciudad desde 2015. Es Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica y Premio Max Planck de Física, ambos en 1998, por citar solo algunos de sus galardones.

Su trayectoria en el ámbito científico es extensa pero en esta entrevista, además de ese asunto, le preguntamos por su papel en el Consejo Social. Desde que está en el cargo la puntualidad es ley. Se define como un seleccionador que deja jugar a los miembros del Consejo, y como buen seleccionador, habla maravillas de su equipo.

En clave profesional

Desde finales de 2015 preside el Consejo Social de la ciudad. ¿Por qué es importante que la ciudad cuente con un órgano de estas características y un plan estratégico?

Por qué es importante tendrán que decirlo quienes lo crearon. Pero que haya un órgano de participación siempre es bueno. Qué haya gente que desde diversos ámbitos se preocupe de pensar como quiere que sea el San Sebastián del futuro, qué tipo de ciudad queremos.

¿Cuáles son los hitos o desafíos del Consejo Social en los próximos meses/años?

Al ser un órgano participativo el presidente lo que tiene que hacer es seguir a su gente, ser su líder en lugar de decirles por donde tienen que ir.

Dicho ésto, los desafíos a los que debe enfrentarse la gente en cualquier parte del mundo son tres, básicamente: de qué vivir, para qué vivir y cómo convivir. Yo lo que veo en el Consejo Social es que hay mucha gente que se preocupa mucho, y que trabaja  mucho los temas, tanto en el pleno del Consejo Social como en la Comisión Permanente. He aprendido mucho y valoro mucho el trabajo de la gente.

Y he de decir que este aspecto me ha impresionado muy favorablemente.

En definitiva, los temas o hitos giran en torno a la convivencia, el equilibrio con el medio natural, el turismo, qué  tipo de ciudad queremos.

Usted es un hombre de ciencia y mucho de su trabajo y esfuerzo lo dedica a que San Sebastián cuente con una sociedad científicamente informada. ¿Qué diferencia a una sociedad con interés científico de otra que no lo tiene?

La cultura del siglo XXI va a ser fundamentalmente científico-tecnológica. Ya lo ha sido en el pasado pero solo sociedades que sean conscientes de este hecho, también sus clases dirigentes, y que actúen en consecuencia van a ser protagonistas del  futuro.

Una sociedad científicamente informada es más culta, y por lo tanto más libre para ser capaz de tomar muchas decisiones que conforman su futuro. Esto permite ser menos susceptible de manipulación por intereses externos y por grupos de presión.

Una sociedad científicamente informada es más culta, más libre y, por lo tanto, más democrática.

El DIPC comenzó su andadura en 2000, hace ya 17 años. ¿Cómo se ha transformado la Ciencia y la Innovación de la ciudad desde entonces?

Innovación es una palabra que se utiliza para muchas cosas y es un término difícil de definir. Pero la ciencia que conozco más es un área que ha aumentado y mejorado sustancialmente. Hoy en San Sebastián, a parte de la UPV-Euskal Herriko Unibertsitatea que es el buque insignia de la investigación en el País Vasco, hay centros de excelencia del Gobierno Vasco,  Centros de Investigación Cooperativa, los denominados CIC…Yo además de presidir el DIPC, estoy también en el Centro de Física de Materiales BERC-MPC y el CIC Nanogune.

Pero ya que me preguntas por el DIPC, hoy día ha llegado mucho más allá de lo que al inicio podíamos incluso soñar. En su primera década fue un éxito total y a lo largo de esos primeros 10 años fue citado en 18.000 artículos de todo el mundo y de primera línea.

Pero es que el año pasado, solo en 2016, 13.000 artículos de vanguardia citaron trabajos e investigaciones del DIPC. Es una bandera de San Sebastián por todo el mundo. Es más que un tractor científico, me atrevería a decir, un tractor turístico.

Al hilo de su respuesta, recientemente una investigación del DIPC y la UPV-EHU  sobre la velocidad de emisión de los electrones ha sido publicada en la prestigiosa revista Science. ¿Es Donostia reconocible a nivel internacional en el ámbito científico-tecnológico?

Ese estudio lo he dirigido yo. Pero es que mira, en el despacho de al lado trabaja un catedrático en física norteamericano que acaba de venir para dos meses, en el de enfrente está uno de los más brillantes físicos madrileños. Ellos te pueden responder igual que yo.

Hoy por hoy, Donostia está en el mapa mundial de la ciencia. Gracias al DIPC pero también gracias a muchos más centros de investigación, a la Universidad del País Vasco, al CIC Nanogune, al CIC Biomagune, a BERC-MPC, a Polymat

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En clave personal

Desde que preside los consejos sociales de la ciudad la puntualidad es ley. ¿Cómo se desenvuelve  en un órgano con diversidad de colores e ideologías?

Yo estoy muy a gusto. Cuando hay gente inteligente y educada en un equipo es fácil trabajar.  Para mí es muy enriquecedor. Lo que pasa es que yo mismo pongo límites porque tengo una agenda bastante completa. Por eso creo que sería mejor que estuviera otra persona en el cargo, pero bueno ya que estoy lo haré lo mejor posible.

Me encuentro a gusto, estoy acostumbrado con los años a un debate racional, sensato. Y en el Consejo Social se discute de manera, racional, sensata e inteligente. Por lo tanto es un placer y me encuentro muy a gusto.

¿Cómo es un día laboral en la vida de Pedro Miguel Echenique?

Tengo días muy diferentes pero te puedo hablar en general. Suelo ir al gimnasio a primera hora de la mañana. Luego paso toda la mañana en el DIPC. Si no tengo comida de trabajo como por aquí cerca algo rápido. Y luego vuelvo al despacho.

Mi trabajo es mucho de diálogo, de discutir. Ahora acabo de enterarme de que me había comprometido a dar diez horas de teoría electromagnética y estoy preparándolo (señala columnas de libros en su mesa). Me piden que participe en muchos sitios y tengo que preparar discursos, charlas…

Pero en general mis días no son todos iguales.

¿Cómo se imagina las ciudades en el futuro? Y ¿Cómo lo gustaría que fuera Donostia?

Siempre digo en broma lo que el gran físico danés Niels Bohr decía: “nunca hay que hacer predicciones, sobre todo respecto al futuro”.

A mí me gustaría que fuera una ciudad amable para la gente joven, que pudiese integrar a los jóvenes porque me parece que la ciudad les está echando. El gran problema de San Sebastián es que es una ciudad demasiado cara para los jóvenes. Me gustaría que fuese una ciudad más fácil para ellos y ellas.

Mi misión en el Consejo Social no es la de un constructor de ciudad sino más bien la de un seleccionador que deja jugar. Por lo tanto, eso lo tendrán que decir los que saben, que puedan proponer y se les haga caso.

¿Una ciudad/pueblo para vivir, para visitar, para descansar?

Para mí el año ideal sería aquel en el que compartiera mis días entre tres ciudades o pueblos. Isaba, Cambridge y San Sebastián. Y de hecho mucha parte de mi vida la he vivido así. Hay muchas ciudades que me gustan mucho pero San Sebastián es una ciudad ideal para vivir.

De hecho yo vine aquí a hacer la carrera de Físicas y siempre tuve claro que iba a vivir en San Sebastián. Cuando seguí con mi formación en Cambridge y en Estados Unidos tenía claro que quería venir aquí y lo he conseguido. Estoy encantado, claro.

 

 

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