Entrevistas

La ciudad del futuro pasa por arriesgar y sobre todo tener ilusión

Cristina Uriarte

Presidenta de la Comisión Delegada del Plan Estratégico

Doctora en Ciencias Químicas, Cristina Uriarte es la vicerrectora del Campus de Ibaeta y miembro de Gipuzkoa Berritzen de Innobasque y de los Consejos Ejecutivos de Emprendizaje Avanzado.

Desde mayo de 2008, fecha en la que se creó el Consejo Social de la Ciudad, Cristina Uriarte es la Presidenta de la Comisión Delegada del Plan Estratégico y ha sido miembro en la etapa anterior (2004-2008) del Comité Ejecutivo del Plan Estratégico.

Cristina Uriarte es una persona próxima, cercana, a la que le gusta llegar a todo y “atender” aunque reconoce que muchas veces hay que “parar el carro”.

Imagina una Donostia/San Sebastián más abierta, bien conectada y socialmente equilibrada, en 2020.

 

EN CLAVE PERSONAL

¿Cómo es un día en la vida de Cristina Uriarte?

 (Risas y suspiros). De intenso trabajo…soy madrugadora. Vengo pronto al despacho, no me suele costar levantarme. Lo que pasa es que como muchas veces dice mi secretaria: “Cristina, a estas horas la gente todavía no está trabajando” y eso de intentar coger el teléfono para llamar a las ocho de la mañana es un poco difícil, a veces.

Resulta difícil compaginar la cantidad de aspectos diversos como vicerrectora del campus de Gipuzkoa, todo lo que  el puesto conlleva, todos los ámbitos que te preocupan. Querer que la universidad sea participe de todos los aspectos de la vida de la ciudad y del territorio. Al final resulta complicado compatibilizar un montón de reuniones,  con actos sociales, etc…

Una vez a la semana me toca ir a Leioa, al campus. Semanalmente tenemos reunión del consejo de dirección de la universidad.

Normalmente no voy a comer a casa, si no tengo alguna comida de trabajo pico algo y vuelvo al despacho. Vamos que salgo temprano y vuelvo muy tarde.

Pero bueno, el cuerpo se acostumbra a este ritmo y también los de casa.  A veces echo en falta tener más momentos para poder pensar. Muchas veces, me suele costar priorizar. Me gusta llegar a todo, atender. Pero hay muchas veces que hay que parar el carro.

Por otra parte, me gusta trabajar, normalmente disfruto con el trabajo, sino no lo haría.

¿Algún pecado, vicio o manía confesable?

(Risas de nuevo). Me encanta el deporte, me gusta hacer muchísimo deporte, lo que pasa es que no tengo tiempo y  lo suelo concentrar en el fin de semana. (Se lo piensa un rato…) Dejar de fumar… dejé el año pasado. ¡Mira! tengo el vicio de dormirme al sol, creo que me recarga las pilas…

Y disfruto mucho con la comida, me relajo mucho cocinando.

¿Qué le pide a la vida o que espera de ella?

Poder seguir soñando, felicidad, tranquilidad, poder tener ideas que desarrollar…vivir.

¿Una ciudad para vivir?

Hondarribi.

¿Una ciudad para visitar?

Uff, muchas. Próxima, Bilbao. Un poco más lejos…me encanta Londres.

¿Un lugar al que retirarse a descansar?

Iba a decir en casa pero no, porque seguro que me pongo a hacer algo (carcajada). Mejor, en el monte, en un agroturismo.

¿Con que proyecto de los planteados en el primer plan estratégico se siente más identificada?

Es difícil sentirse identificada con un único proyecto, más bien diría con un eje, el de la Ciudad de la Creatividad y la Innovación. Mi propia trayectoria y perfil me acercan más a estos ámbitos. Pero dejando ese aspecto de lado, este eje creo que recoge un conjunto de proyectos que “proyectan” la ciudad, valga la redundancia, marcan un camino a seguir, sin creatividad e innovación, no hay proyectos.

 

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EN CLAVE PROFESIONAL

¿Cuál es su trabajo y el de la Comisión Delegada que preside en la elaboración del Plan Estratégico de la ciudad?

 Desde que se realizó todo el cambio de la conformación del Plan Estratégico creándose el Consejo Social, la Comisión Delegada y las comisiones permanentes se ha venido desarrollando todo un trabajo, primero, de análisis del actual plan estratégico con todo un proceso de reflexión que permite determinar los ejes estratégicos y los proyectos estratégicos para a partir de ahí llegar a conformar el siguiente plan estratégico que sería el de 2020.

Se ha incorporado la Capitalidad cultural en el 2016 y también tenemos un hito importante en el 2013.

Hemos creado un pequeño equipo en el que vamos haciendo un pre-análisis de todo el trabajo que después se lleva a la Comisión Delegada para ir validando y trabajando conjuntamente todo lo que va surgiendo en el proceso y después esto tiene también su relación en el Consejo Social. Al final, trabajamos mucho en equipo.

¿Qué balance realiza del trabajo que han llevado a cabo desde la creación de la Comisión Delegada?

Yo realizo un balance positivo. Creo que el cambio que se inició con la creación de la Comisión Delegada dio otro ánimo a la gente que participa. Se ha desligado un poco de lo que era ese debate político que surgía en el propio ayuntamiento y se ha ido a una participación cada vez más intensa de los distintos sectores.

De hecho, la asistencia a las reuniones de la Comisión Delegada es muy alta en todas las celebradas y se está haciendo un trabajo importante.

Además se ve que la gente participa con ilusión.

Es un trabajo que muchas veces parece que no ves hacia donde nos dirigimos porque son pequeños pasos que se van dando dentro del proceso pero vas aportando la visión, la opinión y el conocimiento que cada uno tiene desde su sector, de hacia dónde queremos ir, hacia dónde quiere ir la ciudad, qué es lo que tenemos, qué cambios hay que hacer… Creo que es un trabajo interesante y la gente está implicada.

¿Qué aporta a la ciudad, en su opinión, la creación en 2008 del Consejo Social de la Ciudad del que surge la Comisión que usted preside, con respecto a la anterior organización?

Creo que se ha establecido un proceso delimitado partiendo de cuál es la evaluación y el balance del actual plan, con un documento diagnóstico con toda una serie de herramientas o instrumentos como la Encuesta de  Percepción Ciudadana y después  muy importante la labor de los grupos de trabajo con una etapa fundamental en la que se conforman aproximadamente diez grupos de trabajo con una participación amplia.

Se trata, por tanto, de todo un proceso que nos llevará a definir los proyectos estratégicos.

Creo que el cambio ha sido muy importante.

¿Cómo ve la ciudad de Donostia-San Sebastián en la actualidad?

Con ganas de evolucionar, de ir más allá.

Me parece que hay grandes hitos que se están cumpliendo. Estamos dejando atrás esa imagen de ciudad exclusivamente de paisaje, de gastronomía, de pintxos y de restaurantes, seguimos siendo todo eso pero no de manera exclusiva. Estamos avanzando mucho más allá, crecemos en ámbitos como el de la innovación y la creatividad.

Desde el ámbito más científico hasta el ámbito cultural, social…

Creo que la gente está preocupada y cada vez más implicada. Me parece que todavía hay que mover más, sobre todo con el hecho de la capitalidad cultural se está avanzando mucho, la gente está entrando poco a poco pero todavía hay mucho trabajo que hacer.

¿Cómo se imagina la ciudad del mañana, el escenario de Donostia-San Sebastián en 2020, cuando culmine el segundo plan estratégico?

(Risas) Parece un poco un juego de ciencia ficción y en realidad estamos trabajando en ello. Tenemos por medio la capitalidad cultural, es una apuesta, creo que hay que luchar por conseguirla.

No tengo indicadores para decir que posibilidades tenemos de ganar o no pero yo creo que simplemente el hecho de tirar adelante para poder conseguirlo y además uniéndolo, en el ámbito universitario, con que queremos aspirar a lo que son los campos de excelencia internacional.  Creo que  conjuntando las dos cosas podemos darle una vuelta a la ciudad.

Desde el punto de vista del transporte sostenible, el desarrollo sostenible, si se implanta el metro, desde el punto de vista del desarrollo de San Sebastián-metrópoli y no solamente San Sebastián-ciudad. Tenemos el tren de alta velocidad que permitirá una conectividad con otras ciudades que serán mucho más cercanas.

Estamos hablando de una ciudad mucho más abierta.

El tema de las gestión de los residuos que es un tema muy preocupante y más en una ubicación como San Sebastián que tiene mucha ciudad, es muy extensa, es decir, no hay espacios grandes libres donde decir “ésto lo traslado allí”.  Hay que buscar soluciones, que la gente esté concienciada, que podamos reutilizar la energía…hay una cantidad de cosas por las que trabajar que pueden dar la  vuelta a la ciudad.

Hablamos también de los sectores emergentes. Vale, ahora son sectores emergentes pero en 2020 habrá otros.

Tenemos que estar situados internacionalmente al menos en ciertas actividades, pueden ser culturales (tenemos Tabakalera que va a tirar muy fuerte del carro), tenemos el polo hospitalario, el parque científico. El parque tecnológico todavía puede crecer mucho incluso de la mano de las universidades.

La gastronomía no es que no la quiera citar pero es que yo creo que es una cosa tan patente que tiene una línea tan marcada que en el 2020 estará también pero, hoy por hoy, es ya una realidad.

Lo mismo que las nanotecnologías, la apuesta por las nuevas tecnologías etc.

Hay otros campos que yo creo que van a ser más multidisciplinares.

Será una ciudad abierta, las relaciones entre los distintos sectores serán más normales.

Ahora nos choca el cambio cultural de las diferentes nacionalidades. Hablamos de la inmigración que está siendo muy fuerte estos últimos años especialmente en el sector servicios.

Creo que los inmigrantes se van a integrar en la propia ciudad y eso va a producir un cambio en la propia cultura de la ciudad. La mezcla de diferentes culturas tiene que llegar a una estabilidad, a una identidad propia pero más abierta.

¿Por dónde cree que pasa la apuesta de la ciudad en ese escenario de futuro, cual  podría ser el elemento que haga de Donostia- San Sebastián una ciudad diferente al resto?

Pregunta difícil. Creo que hay que definir bien los proyectos tractores de la ciudad. Qué es lo que puede posicionar a Donostia-San Sebastián en el contexto estatal o internacional. Hay que hacer una apuesta importante. La conectividad será fundamental, el tren de alta velocidad o el metro nos van a abrir, nos van a dar otra imagen de ciudad.

Pero creo que hay hacer una apuesta en la línea de “en que quiere convertirse la ciudad”.

Las olas de energía que tiran de la capitalidad es una idea importante porque es una energía que tira desde los distintos ámbitos.

Al final, se trata de definir, realmente, cuatro proyectos que tengan fuerza y que sitúen a la ciudad en el ámbito global. Hay que buscar, exactamente,  cuál es el proyecto estratégico de futuro pero no pensando en lo que en estos momentos es ya casi una realidad sino intentar dar un paso más. Hay que arriesgar. Con el conocimiento que tenemos de lo que es la ciudad actual dar un paso más. Arriesgar y sobre todo tener ilusión.

Muchas veces hablamos de los ámbitos económicos, de la seguridad ciudadana que preocupa mucho etc.   Hombre, es difícil que la seguridad vuelva a ser lo que ha sido antiguamente, la tranquilidad de dejar las llaves de casa puestas en la puerta, que yo lo he hecho de cría. Eso, hoy por hoy, no da a lugar pero si que se puede llegar a un equilibrio. En definitiva es soñar.

Cristina Uriarte es la vicerrectora del campus de Gipuzkoa de la UPV-EHU. ¿Cuál cree que será el papel de la universidad en el futuro de las ciudades, en general, y en el caso concreto de Donostia-San Sebastián?

Yo creo que tiene un papel muy importante. Primero es tractor de conocimiento, de transferencia de conocimiento a la sociedad y creo que cada vez está más próxima a la ciudad.

En el caso de San Sebastián el Campus de Ibaeta es un campus urbano, es decir, está en el centro de la ciudad, muy integrado con una gran participación en muchos ámbitos y tirando de sectores y de proyectos en conjunción con el resto de las instituciones. Es el caso del ámbito de la innovación, el ámbito de las nanotecnologías, el sector biosanitario con el polo hospitalario.

En áreas sociales también hay importantes institutos como el  Instituto Vasco de Criminología y con una alta participación en temas como el de la paz y los derechos humanos. Pienso que hay una interacción muy importante y que tiene que ir a más.

Tenemos que ir de la mano, somos un agente más de la ciudad.

Y no solamente es eso, la universidad es también un espacio de convivencia y de vida dentro de la ciudad, está abierta a la ciudad.

Hay una interacción por la que se puede convivir, no solo por el tema de las residencias y las actividades culturales y deportivas, también está la oferta de cursos de las casas culturales integradas, muchas veces, con las de la propia universidad.

Por lo tanto, no hablamos solo de una formación en estudios universitarios sino de  una formación continúa, permanente a lo largo de toda la vida y en la que puede participar cualquier persona.

 

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